La vida no nos espera

Actualizado: 8 jun 2020

Deberíamos tener una motivación para no dejar pasar las horas, los meses, los años. Un año sí es mucho tiempo, son 365 días. Nos convencieron de que era poco y lo resumieron en un número de un sólo dígito para atarnos a rutinas sin sentido, sin fin y sin motivo. Pero ahora que aprendimos a contar, sabemos que en 365 días podemos hacer miles de cosas.

Definitivamente, la vida no nos espera.

El año pasado empecé una libreta azul y fui anotando algo cada día. En el número 44 apareció Leo y una conversación que cambiaría nuestras vidas, aunque en ese momento no fuéramos conscientes del poder que tienen las palabras.

Hicimos planes a futuro: un viaje por pueblos poco conocidos de la costa atlántica en el que yo escribiría y él filmaría. Construiríamos una historia juntos.



El 11 de agosto, el día 90 en mis anotaciones, Leo me dijo que quería viajar en una combi, que le gustaría vender sus fotos con mis frases y que quería recorrer el mundo conmigo.

El 1 de septiembre nos imaginábamos que nuestra casa-camioneta tenía que tener plantas y que para vivir venderiamos señaladores, fotos y libretas.

Desde ese día miramos combis en internet y nos emocionamos cada vez que alguna aparecía de casualidad y que más o menos cumplía con nuestras expectativas.

Contábamos monedas invisibles para ver cómo podríamos pagarla, porque aunque no teníamos el dinero, sabíamos que alguna de esas sería nuestra antes de diciembre.

O eso creímos, hasta que la realidad parecía ponerse incómoda y la camioneta no llegaba y la paciencia se empezaba a agotar.

Eso también nos influía en nuestra energía y en nuestras ganas. Ya habíamos tenido dos casas juntos: una en La Plata y otra en Gesell, y las dos se habían agotado. Nos aburrimos de esperar y nos sacamos pasajes a Uruguay.

Hay algo loco en eso de no resignar los sueños a pesar de seguir con la vida, porque en el fondo los dos seguíamos esperanzados, seguíamos mirando Pinterest para encontrar la decoración perfecta y seguíamos alertas por si algún milagro nos traía la ayuda económica que necesitábamos y la camioneta perfecta.

En menos de un año nos habíamos conocido, enamorado y soñado con un futuro viajero. Y en menos de un año cumpliríamos nuestros sueños.



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